OSCARS 2025: Categorías principales
Continuamos con el repaso de todas las categorías de la gala de los Oscars que se celebra esta noche. En este artículo vamos a abordar las categorías interpretativas, las de guión y la de mejor Dirección.

Entre las adaptaciones no hay mucho que decir. Ha sido una carrera sentenciada desde el inicio con un favorito indiscutible y unánime desde el principio y un número dos también indiscutible que están muy por encima del resto de candidatos.
Hablamos en primer lugar de “Conclave”, con guion escrito por Peter Straughan, en una adaptación vibrante y narrativamente impecable. Como espectador te mete dentro de ese cónclave y juega muy bien a nivel narrativo con lo que saben los personajes y los que no, moviéndose con ritmo y manejando la tensión de una manera brillante. Gran favorito e indiscutible ganador.
El segundo es el guion de RaMell Ross y Joslyn Barnes para “Nickel Boys”, una película que se arriesga con esos puntos de vista tan atrevidos pero que resulta ser un gran acierto (pese a que al final se haga un poco predecible).
Los otros tres nominados podrían haber sido cualquiera porque el nivel ya se va un par de peldaños más abajo. A nivel personal me han gustado mucho (narrativamente hablando) “Sing Sing”, “Nosferatu” y “Dune: Part 2” (en este caso, aunque es una adaptación simplista y con más potencial, entiendo su intención y es acertada), pero solo la primera se ha hecho un hueco entre las cinco elegidas, donde le acompañan “Emilia Pérez” y “A Complete Unknown”.
“Conclave” ha arrasado en los precursores ganando en los Globos de Oro, en los Critics Choice y en los BAFTA y esta victoria es la piedra angular de sus aspiraciones para ganar el premio a Mejor Película. El único borrón fue en los WGA (gremio de guionistas) donde, por criterios de elegibilidad, no entró entre las nominadas y la victoria fue a parar a “Nickel Boys”. No obstante, su favoritismo es claro y debería ser uno de los premios más seguros de la noche.

Guion Original es una de las categorías clave de la noche y una de las más abiertas. Y es curioso porque desde un principio parecía que esta categoría era la gran baza de Sean Baker para conseguir un Oscar. Sin embargo, han pasado los precursores y “Anora” no ha conseguido asentarse como favorita de manera indiscutible del mismo modo que “Conclave”, por ejemplo. Y es curioso también porque el de “Anora” es un guion muy meritorio, con tres partes muy bien diferenciadas y cada una de ellas con su propia identidad, envolviendo la historia de su protagonista y con un subtexto muy poderoso.
Otros dos guiones que me han encantado han sido, por un lado, el de Jesse Eisenberg por “A Real Pain”, una historia muy bien narrada y que define muy bien a los personajes y el viaje que realizan. Y, por otro, el de Justin Kuritzkes para “Challengers”, donde consigue plasmar y dibujar las tensiones y la pasión de un drama romántico en una trama deportiva en la que cada punto de un partido de tenis parecía casi una escena de sexo tórrido y apasionado. El primero de ellos es uno de los tapados, candidato a dar la sorpresa y privar a “Anora” y a Sean Baker de la victoria. El otro, al igual que en el resto de categorías en las que hemos mencionado esta película, se ha quedado fuera.
En un tercer escalón tengo a “September 5”, con una historia trepidante, pero a la vez muy contenida y que, gracias al montaje, adquiere una dimensión más grande.
Como decíamos antes, lo lógico es pensar que “Anora” es la gran favorita en esta categoría, pero los precursores en cambio nos hablan de una carrera mucho más incierta porque en los Critics Choice la victoria fue para Coralie Fargeat, por “The Substance” y en los BAFTA se impuso “A Real Pain”. Así pues, “Anora” llega con el premio en los WGA como única victoria, pero ante la falta de una alternativa más sólida, todo el mundo la pone en cabeza.
Este premio es uno de los más importantes de la noche ya que es una de las condiciones de victoria para “Anora” de cara a Mejor Película. Si no se impone aquí ni en Dirección, el Oscar será para “Conclave”.

En las categorías interpretativas de reparto la discusión no va a centrarse en quién va a ganar ni si el ganador es la mejor interpretación, no. La discusión en ambas categorías va más sobre si los nominados son realmente personajes secundarios o son protagonistas.
Vaya por delante que en esta categoría (en la femenina tampoco) no hay ninguna duda. Kieran Culkin ha arrasado, ha ganado todos los premios posibles en esta categoría y se postula como el claro vencedor del Oscar por su papel en “A Real Pain”, una película sobre el viaje de dos primos a Polonia para homenajear a su abuela que huyó de allí durante la Segunda Guerra Mundial. Su actuación es impresionante, intensa y emotiva a partes iguales, pero siento que la película gira en torno a él y a su primo de forma equitativa, que ambos son coprotagonistas.
Si miramos al resto de nominados, en cambio, sí que podemos afirmar que todos ellos son personajes secundarios, personajes que rodean al (o a la) protagonista y tienen su función como moduladores de la historia.
Mención especial para dos actores poco conocidos que este año han dado un salto interpretativo. Hablamos de Yura Borisov en “Anora” y de Clarence Maclin en “Sing Sing”. El segundo no ha conseguido entrar entre los elegidos, por desgracia.

En esta categoría, al igual que en la masculina, la cuestión es si Zöe Saldaña tiene un papel secundario o no, porque desde mi punto de vista creo que es la protagonista de la historia, aunque la película se llame “Emilia Pérez”. El argumento la sigue a ella, el foco narrativo está sobre ella en todo momento y aunque su personaje orbita alrededor de Emilia, es ella quien marca el ritmo en todo momento. Como pasa con Culkin, su interpretación, no obstante, es incuestionable. En este caso es lo mejor de “Emilia Pérez”, con mucha diferencia. Su forma de aproximarse al personaje, su trabajo con el idioma y su labor en otros registros (canta, baila, hace de todo) nos dejan una actuación redonda y a la que no se le puede poner ningún pero.
Del resto de nominadas, recalcar el excelente trabajo de Ariana Grande en “Wicked”, el de Felicity Jones en “The Brutalist” y el de Monica Barbaro en “A Complete Unknown”. Las tres son interpretaciones que complementan y potencian a la perfección a su protagonista y tienen momentos de gran presencia.
Me falta entre las cinco Margaret Qualley, cuyo papel en “The Substance” es igual de importante que el de Demi Moore, su otra mitad. Yo la hubiera nominado por delante de Isabella Rossellini, que creo que tiene un papel potente y sutil pero bastante residual con apenas un par de diálogos.
Al igual que su homónimo masculino, Saldaña se ha impuesto en todos los precursores y se ha mostrado inmune a las polémicas que han salpicado su película, por lo que su victoria está fuera de toda duda.

En la categoría de Actor Protagonista, la victoria de Timothée Chalamet en los SAG ha hecho saltar todas las alarmas de una carrera que parecía sentenciada en favor de Adrien Brody y que hasta ese momento había sido de las más predecibles, también incluso a la hora de predecir los nominados.
Desde un principio, los opositores a nominación se redujeron a siete. Además de los cinco nominados, también contaban con opciones Daniel Craig (“Queer”) y Hugh Grant (“Heretic”). Finalmente, ambos cedieron ante el Donald Trump de Sebastian Stan en “The Apprentice”.
Yo, personalmente, me inclino por las interpretaciones de Colman Domingo (“Sing Sing”) y Ralph Fiennes (“Conclave”). La primera me parece un derroche de recursos y variedad de registros, mientras que la segunda me parece una interpretación mucho más contenida y llena de sutilezas, pero que sabe cómo guiarte y mantenerte dentro de ese cónclave.
Sin embargo, como decíamos antes, la victoria parece estar entre Adrien Brody y Timothée Chalamet. No nos engañemos, las dos son interpretaciones magistrales. Chalamet consigue transfigurarse en ese Bob Dylan que parece venirle como anillo al dedo. Brody, por su parte, dibuja una interpretación muy redonda y muy completa en la que se mueve entre la rebeldía, la resignación y el abatimiento de una forma brillante.
Brody ha arrasado en los precursores ganando el Globo de Oro, los Critics Choice y en los BAFTA. Sin embargo, su derrota en los SAG abre un escenario que ya se dio hace apenas cuatro años, cuando el fallecido Chadwick Boseman se encontraba en una tesitura similar y acabó perdiendo el Oscar ante un Anthony Hopkins que sólo se había impuesto en el último precursor (aquel año fueron los BAFTA). Sin embargo, creo que el escenario no es exactamente el mismo ya que, aquel año, Boseman era candidato con una película que no estaba entre las nominadas a Mejor Película y Hopkins, en cambio, lo hacía con una (“The Father”) que venía en una inercia ascendente (tanto que incluso le disputó el premio a Mejor Película a “Nomadland”). Este año, esa narrativa juega en favor de Brody ya que “A Complete Unknown” no viene con ese cartel de favorita en otras categorías.
Con todo, es justo no darle una victoria segura a Adrien Brody y dejar abierta la posibilidad de una sorpresa en favor de Chalamet.

En Mejor Actriz también se ha reabierto la discusión y se aprecia incluso un vuelco en las predicciones, pero aquí también creo que, siendo sensatos, la estatuilla acabará en manos de Demi Moore.
Vaya por delante que en este caso sí ha habido ausencias sonadas. De hecho, si la polémica con “Emilia Pérez” se hubiese destapado antes, yo creo que hoy tendríamos al menos una nominada diferente. Las que más habían sonado y han acabado quedándose fuera son Angelina Jolie, por su interpretación de Maria Callas en el biopic de la cantante; y Marianne Jean-Baptiste por “Hard Truths”. Yo a título personal también quiero mencionar dos ausencias que han pasado inadvertidas y que nunca han estado en la conversación ni en las promociones, pero que sin duda son dos interpretaciones excepcionales y llenas de pasión y rabia. Hablo de Saoirse Ronan en “The Outrun” y, sobre todo, de Lily-Rose Depp en “Nosferatu”, una interpretación muy física y visceral (de hecho, para mí es la mejor del año).
De las nominadas, Karla Sofía Gascón (“Emilia Pérez”) enterró todas sus opciones con sus declaraciones y Cynthia Erivo (“Wicked”) siempre ha estado en un segundo plano pese a que su interpretación es brillante y muy completa. La brasileña Fernanda Torres (“I’m Stil Here”) ha sabido llegar a muchos votantes gracias a su victoria en los Globos de Oro y podría ser una de las grandes sorpresas de la noche. Mikey Madison, por su parte, nos deja una de los trabajos más serios del año, con un rol para el que tuvo que aprender pole dance, ruso e incluso trabajar con los acentos de Brooklyn. Mikey es Anora y el éxito de esta película no se entiende sin ella. Y cerramos con Demi Moore, que se encuentra ante una oportunidad única en su carrera. En “The Substance” ha tenido por fin la posibilidad de explotar todas sus cualidades y ha acabado por conquistar a público y críticos.
Demi ha dominado esta categoría en los distintos precursores, imponiéndose en todos ellos a excepción del BAFTA, donde Mikey Madison puso un pequeño interrogante a su incontestable victoria. Demi tiene el aval de todas estas victorias en los precursores, tiene la narrativa a su favor (la veterana que recibe un papel para brillar a una edad tardía) y, además, su película es la gran favorita en Maquillaje, algo que parece intranscendente, pero que si nos fijamos en los últimos años suele tener un grado de correlación muy alto (en los últimos cuatro años, el ganador en Maquillaje ha ganado en una categoría interpretativa).
Entonces, ¿por qué hay dudas? ¿Por qué tenemos ese runrún entre los expertos, que incluso están empezando a dar a Madison como favorita? Yo la verdad, no lo sé. Los argumentos que he leído hablan de que los BAFTA son un precursor muy poderoso en esta categoría (y, sin embargo, hace dos años Cate Blanchett ganó en los BAFTA y perdió el Oscar con Yeoh) o que “Anora” va a arrasar en todas las categorías. Todo eso les empuja a pensar en una posible victoria de Mikey Madison. Ojalá ocurriera algo así, pero tras repasar estadísticamente cada año, en este escenario siempre ha ganado el perfil de Demi Moore, así que mi apuesta va a seguir siendo ella (aunque mi corazoncito va con Ani).

Dirección es otra de esas categorías que ha sido un auténtico caos. Sorprende la cantidad de directores talentosos y con películas ambiciosas y atrevidas que se han quedado sin nominación y que, en cambio, apuestas más sobrias y seguras sí la hayan conseguido.
Payal Kapadia (“All we Imagine as Light”), RaMell Ross (“Nickel Boys”), Denis Villenueve (“Dune: Part 2”), Jon M. Chu (“Wicked”), Robert Eggers (“Nosferatu”) y Edward Berger (“Conclave”) conforman este grupo de olvidados que podrían haber estado perfectamente entre los cinco nominados.
Entraron, en cambio, James Mangold por “A Complete Unknown” y, también de forma unánime, Jacques Audiard por “Emilia Pérez”. Y aunque es cierto que el segundo ha hecho una película transgresora y llamativa, creo que su nivel de maestría se aleja del de los mencionados en el párrafo anterior.
Los otros tres nominados sí que entran en mi top personal. Coralie Fargeat en “The Substance” ha conseguido meter el cine de terror en la conversación de Mejor Película. Brady Corbet ha montado un proyecto faraónico como «The Brutalist» con una estructura precaria, haciéndola parece una película hecha por un gran estudio. Y Sean Baker ha vuelto a dar una muestra de lo importante que es que un director ame el cine como él y lo aproveche para contar historias que ningún otro contaría.
¿Y quién va a ganar aquí? Pues desde un principio todo apuntaba a Brady Corbet, que se impuso en los Globos de Oro y parecía que iba a tener una temporada como la de Nolan el año pasado. Sin embargo, todo cambió en un fin de semana. Jon M. Chu se llevó el premio en los Critics Choice y luego Sean Baker dio la sorpresa venciendo en los DGA (el premio del sindicato de directores) y en los Spirit Awards (los premios del cine Independiente). Al final, los BAFTA volvieron a premiar a Brady Corbet, por lo que la victoria de cara a los Oscars es una completa incógnita. Las espadas están en todo lo alto en una categoría que puede ser capital. Baker o Corbet. 50 por ciento para cada uno. Pero si “Anora” quiere ganar Mejor Película, Sean Baker necesita ganar aquí o en Guion Original.